Amélie es una mujer nacida en Japón, aunque su familia es belga. Al llegar a la veintena se muda a uno de los países que más amo sin haber pisado jamás, Japón. Amélie se marchó cuando era una niña y no había vuelto hasta ahora. En Estupor y temblores nos cuenta cómo fue ese año trabajando para una empresa japonesa, antes de esos 365 días de puro infierno, viene Ni de Eva ni de Adán.
¿Os hablo de la escritora o de la protagonista? Es la misma persona. Ni de Adán ni de Eva es una... autobiografía con licencias poéticas de Amélie Nothomb.
Nunca había visto nevar con tanta fuerza: el estallido era tan intenso y sostenido que resultaba difícil mantener los ojos abiertos. «Si quieres conocer el secreto de la nieve, es ahora cuando tienes que observar: estás en el corazón de la fábrica y del cañón al mismo tiempo.» El espionaje industrial no fue posible: Nada es tan misterioso como lo que ocurre delante de uno.
Cuando llega a ese país que me tiene enamorada, Amélie sabe menos japonés que un niño de cinco años, por lo tanto, decide que la mejor manera de aprender japonés es enseñando francés. Ella enseña francés a algún universitario perdido y él le enseña su lengua materna. Parece un buen trato, pero Rinri, su desastrosísimo alumno, se empeña en pagar de todos modos. Estos japoneses y su educación tan firme... Rinri... Delgado, demasiado delgado, amable, respetuoso, romántico, enamorado, educado, gracioso a su manera...♥

Todos sabemos cómo acaban estas cosas y no es con Amélie y Rinri hablando perfectamente los dos idiomas, no... Nace una bonita relación entre ellos.
Un amor tan... oriental.
Sin embargo, Ni de Eva ni de Adán no es un libro romántico. A pesar de que se centra más en ese aspecto, no lo he visto así. Amélie nos cuenta pocas cosas de sus sentimientos hacia Rinri, al menos no abiertamente, si no con sus actos, sabemos qué será lo que viene. Yo he comprendido el libro de una manera muy distinta. Me he detenido más en el deseo de esta belga en ser una verdadera japonesa. Esas escenas en el monte Fuji, en el Kumotori Yama y en mil sitios típicamente japones, como la casa de Rinri o esos baños japoneses en los que caía la nieve. Oh...

Pero... ¿lo mejor de todo? La manera de narrar de esta ya-japonesa-de-corazón. Sus frases están llenas de sarcasmo, de humor ácido, de sinceridad, de maestría. Vemos al mundo a través de la pluma de Amélie, cosa que me ha encantado ya que es una persona muy peculiar. Su interés por la cultura nipona, por los propios nipones es el mismo que el mío. Realmente he disfrutado aprender cosas sobre esta gente tan peculiar. Sobretodo de los abuelos de Rinri.
He disfrutado con cada página. Esas sonrisas tontas al leer una frase cargada de humor sarcástico, esas sonrisas al leer una idea de Rinri... Esas sonrisas han plagado el día y medio que tardé en leerlo.
Amélie me ha encandilado. Volveré a beber de sus palabras sin duda alguna y lo más pronto posible.
Sólo tengo que añadir una cosa más. Menuda yo. Menuda Amélie. Menudo Rinri. ♥
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