Después de dejar las heladas tierras del Himalaya, Alexander y Kate Cold, Nadia Santos y los fotógrafos Joel González y Timothy Bruce viajan a las cálidas tierras africanas. Más de lo mismo, deben hacer un reportaje y Kate decide llevarse a su nieto y su amiga y al monito de ella, Borobá. Van a una reserva natural que está al cargo de Michael Mushaha, donde montan en elefante todos los días, están cómodos y no sufren los efectos de los mosquitos ni de las animales salvajes, incluso Kobi, un joven elefante se enamora de la brasileña Nadia, gracias a su don de comunicarse con los animales.
En uno de sus paseos por la ciudad, Alex y Nadia (Jaguar y Águila) hablan con una mujer llamada Má Bangasé, ella es una hechicera africana, una vidente. Les cuenta que si se separan, morirán y ellos alucinan con un monstruo de tres cabezas que será el que los mate. Los chicos se preocupan, pero no le dan más importancia...
Timothy Bruce sufre un accidente y está gravemente herido, así que le mandan de regreso, pero ellos se quedan por unos días más. Al volver, aparece un misionero de la espesura. Su nombre es hermano Fernando y es español. Su propósito es encontrar a dos compañeros suyos que fueron a la aldea de Ngoubé y no han vuelto ni han recibido noticias suyas por mucho tiempo. Angie Ninderera, una joven piloto decide ayudarles. Alexander y Nadia están deseando nuevas aventuras, Kate quiere más cuerpo para su reportaje y Joel González tiene que ir por fuerza.
Una serie de infortunios hace que se queden atrapados en la selva tropical africana, sin saber a dónde dirigirse.
En la memoria genética de los dos está grabada la ceremonia trágica de la caza, en la que se disponen a matar y a morir. El vértigo ante el peligro resulta fascinante para ambos. En el momento culminante de la caza, la naturaleza contiene la respiración, el bosque se calla, la brisa se desvía, y al final, cuando se decide la suerte de uno de los dos, el corazón del hombre y del animal palpitan al mismo ritmo. El elefante es el rey del bosque, la bestia más grande y pesada, la más respetable, ninguna otra se le opone. Su único enemigo es el hombre, una criatura pequeña, sin garras ni colmillos, a la cual puede aplastar con una pata, como a una lagartija.
En Ngoubé las cosas han cambiado, la antigua reina, Nana-Asante ha desaparecido y en su lugar reina el rey Kosongo, el comandante Mbembelé y el brujo Sombe, los tres terriblemente temidos y poderosos. Son contrabandistas que negocian con marfil de cuerno de elefante, diamantes y oro. Han esclavizado al pueblo de los pigmeos. Seres que no acaban de definirlos como humanos y que son los únicos que consiguen sobrevivir en esos bosques.
Sólo me ha gustado el final. Lo demás me pareció repetitivo y aburrido. Me ha costado un montón leerlo, es sin duda alguna, el que menos me ha gustado de esta triología. Isabel Allende escribe que da gusto, lo que no me ha gustado es la historia en sí, me ha recordado demasiado a los dos primeros. He echado en falta un personaje como Tensing, de la segunda parte... No sé, me han faltado demasiadas cosas. A pesar de todo, me ha parecido un buen final para Las memorias del Águila y el Jaguar.
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