Dibujó un corazón. Tinta negra sobre pintura blanca: un corazón secreto en el depósito de agua de Summerville.
Fui feliz por un instante. Luego me sentí como si hubiera caído al vacío. Porque Lena no estaba pensando en nosotros, sino en su próximo cumpleaños, en la Decimoséptima Luna. Había empezado la cuenta atrás.
En el centro del corazón no escribió nuestro nombre, sino un número.
El padre de Ethan, aquel que se pasaba la vida encerrado en su despacho escribiendo novelas de misterio que resultaron ser hojas garabateadas, ha vuelto del centro donde trataba dicho problema. Todo empieza a volver a la normalidad en su casa. Si obviamos el hecho de que Amma, la cuidadora de Ethan es consciente de todo el mundo Caster y está un tanto involucrada en él. Además, el mejor amigo de Ethan, Link, difícilmente consigue olvidar a Ridley, la prima malvada de Lena. La cual no tardará en hacer acto de presencia.
Distanciamiento, miedo a la Decimoséptima Luna, celos, amor, amistad, personajes nuevos, personajes antiguos a los que conoceremos mucho mejor (véase Ridley y Link), sorpresas inesperadas, sorpresas un poco más esperadas, secretos... Como he dicho antes, me ha gustado más que Hermosas Criaturas, por todo en general y por el ritmo más ameno en particular. Aún así, sigue teniendo un principio más lento que se compensa con el resto de la novela. Eso sí, a las señoras Kami Garcia y Margaret Sthol hay que felicitarlas por conseguir mantenernos en vilo al final de los dos libros.
Puntuación: