Hanna es una adolescente que siempre monta en bicicleta, suele llevar botas poco femeninas, faldas negras y medias a rayas. Es decir una chica normal de nuestros tiempos. Pero en Nuevomundo es más raro que ver un perro verde volando. Y si a eso le añades que la tal chica no ha pisado una cabina de teleporte en su vida, tienes a la friki. A la chica rara que no tiene amigos y que se pasa la vida delante del ordenador o con la música. Hanna busca venganza, una que no se puede aplacar ni con una fortuna de millones.
Kleid es otro adolescente, pero no es del todo humano. Su vida está condicionada por un trabajo que él no escogió, sino que éste le escogió a él. Toda su vida ha sido un pelele que ha obedecido a pies juntillas lo que le mandaban hacer, por muy cruel y despiadado que fuese. Pero ahora... Ahora ya no.
Hanna tamborileó con los dedos sobre la mesa de madera y dio otro sorbo de té. Mientras esperaba, desvió la mirada hacia la maravisión que tenía enfrente y frunció el ceño: el recuadro del tiempo parpadeaba con un color naranja, y como si el resto de la gente del bar hubiera reparado al mismo tiempo en ello, las voces fueron acallándose.
Pablo no es de la época de los dos adolescentes anteriores, sí de su edad y sí con algo en común. Ha desaparecido de su época sin quererlo, pero de algún modo lo agradece, así podrá vengarse de quien hizo eso a su madre.
Estos tres adolescentes se encuentran en un mundo en el que pasear se ha acabado, en el que encontrarse con un amigo por la calle es imposible, en un mundo en el que ser diferente es castigado con la marginación y la soledad. Un mundo en el que los que tienen el poder son una empresa que juega con los Futuros de la gente, incluso con la del pasado...
Javier vuelve a la carga con una novela futurista autoconlusiva. En mi opinión es bastante original, con crítica social incluida. ¿Llegará nuestro mundo a ser como Nuevomundo? Quién sabe...
He echado en falta un poco más de Pablo, que a pesar de ser el que desencadena toda la trama del libro, apenas habla o actúa, de todos modos, los otros dos personajes principales, Hanna y Kleid tienen personalidad de sobre como para llenar las páginas. Sin embargo, mi personaje favorito es Omega, ese misterioso internauta.... Ya, me callo. Y, tengo que decirlo, Tempus Fugit tiene un final perfecto.
Puntuación

